Si bien comencé hace poco con la fotografía (después del “accidente”), siempre recuerdo las buenas fotos que sacaba mi papá, las de los rollos. De él heredé su pasión; sigo sus pasos y me defino como estudiante de fotografía.
En 2016 compré mi primera réflex, pero me “quedó grande” y la guardé. En 2019 tuve el privilegio de hacer talleres prácticos con Adri Godis, y en 2021 cursé un par de años con Ana Revello. Si, dos maestras.
Descubrí que puedo armar la escena de una foto, pero prefiero que esa FOTO me sorprenda y me invite a apretar el disparador. Si en ese instante no tengo una cámara (o un celular), esa foto quedará impresa en mis retinas.